EDUCACIÒN EN GRECIA
A partir de los siete años comenzaba la educación pública, de carácter obligatorio, impartida en organizaciones de tipo militar. La escuela era única sólo para la clase dominante.
Los niños recibían sus lecciones de monitores escogidos en grupos de 64 alumnos; debían aceptar sin murmurar las órdenes y los castigos .Al terminar ese período, adquirían los derechos de ciudadanos y podían constituir una familia, pero permanecían siempre en los cuarteles, comiendo en mesas comunes y sirviendo de maestros a la juventud.
La mujer era ejercitada en los deportes y en la danza. La disciplina fomentaba en ellas los sentimientos de honor e impavidez, llegando a no inmutarse al oír que sus hijos habían sucumbido en la batalla, a condición de que hubiesen caído de cara al enemigo. Los ejercicios al aire libre eran variados: lucha, carreras, saltos, jabalinas, etcétera. La caza, rama importante de su plan de enseñanza, fue preferida sobre todo. Practicaban, entre otros deportes, uno muy semejante a nuestro fútbol. Niños y jóvenes aprendían a tocar la cítara y a cantar. Preferían los ritmos viriles y los himnos marciales del poeta esta educación culminaba con la danza guerrera.
La educación en Atenas
Los niños recibían de sus padres la primera educación. Se les enseñaba poesías y cánticos apropiados para infundirles buenos sentimientos y se aprovechaba su afición a los cuentos y fábulas para inculcarles principios morales. El culto doméstico y la asistencia a las ceremonias públicas fomentaba en ellos la reverencia a las divinidades. El amor patrio se cultivaba en la vida hogareña y en las manifestaciones sociales. La tradición nacional se trasmitía al vincular el joven con el adulto, el niño con el pedagogo, el maestro con el discípulo estableciéndose una mutua simpatía que proporcionaba un ejemplo directo para la formación del carácter. La educación no era realizada por el maestro sino por el pedagogo, esclavo encargado por los padres de acompañar al niño en todas sus actividades, de llevar sus útiles, de iluminar con su farol el camino.
La cultura literaria, se completaba la formación con nociones de matemáticas, geometría, música y astronomía.
Después de concurrir a la escuela del gramático el joven se dirigía al gimnasio, para adquirir la educación atlética y artística. La gimnasia consistía en un entrenamiento para las pruebas de destreza, en particular del pentatlón o cinco combates: lucha, carrera, salto, lanzamiento del disco y de la jabalina. Los más hábiles practicaban el boxeo y la lucha libre las pruebas de destreza no eran abandonadas a la casualidad ni cultivadas por unos pocos para entretenimiento de los demás el éxito no consistía tanto en el triunfo, cuanto en la demostración de haber adquirido el porte gracioso y digno, el dominio del temperamento, la elegancia en el ejercicio.
El joven aprendía de memoria los poemas homéricos, los fragmentos de los poetas líricos y didácticos. Si contenían partes que podían perjudicar la educación moral, sus textos eran seleccionados y expurgados algunos muchachos aprendían a cantar poemas acompañados de la lira o de la flauta los jóvenes atenienses recibían también lecciones de ciencias y artes mediante conversaciones con hombres ilustrados, audiciones de obras musicales, declamación de poesías, discursos y conferencias. El aprendizaje se realizaba así de una manera viva y ocasional. Fue en estos gimnasios donde se inició la enseñanza de la filosofía y de la sofística.


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