HACIA EL AÑO DOS MIL:LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX

 

HACIA EL AÑO DOS MIL: LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX




Durante la segunda mitad del siglo xx muchas reformas educativas han intentado amortiguar las desigualdades de clase social en la escuela. En este periodo los países de la OCDE han alcanzado la plena escolarización en los niveles obligatorios y han ensayado varias estrategias compensatorias, pero no han conseguido que la igualdad formal se traduzca en una igualdad de resultados. Así, en los países escandinavos se decidió por primera vez unificar los ciclos escolares obligatorios para retrasar la división entre los estudios académicos y los estudios profesionales. Estados Unidos y Gran Bretaña adoptaron una solución similar en los años sesenta, Francia en los ochenta y España y Portugal en los noventa. En otros países, como Alemania o los Países Bajos, se ha preferido multiplicar las conexiones entre ambos tipos de estudios. Ciertamente, la elevación de los niveles medios de instrucción ha desdibujado la tajante y explícita segregación clasista que predominaba en todas partes hacia 1950, pero en distintos ámbitos geográficos muchas investigaciones han demostrado con varios métodos de trabajo que los y las escolares experimentan una elevada probabilidad de alcanzar unas credenciales educativas y unas posiciones socioeconómicas.



Por clase social se entiende desde Marx un grupo formado por quienes ocupan situaciones similares en las relaciones sociales establecidas en torno al trabajo productivo. Si bien el análisis decimonónico se concentraba en los poseedores de capital y en los poseedores de trabajo, hoy en día esta teoría se ha desarrollado hasta precisar una tipoh0a de las clases sociales que resulta explicativa para los países. Esta tipología distingue entre el empresariado, la clase media asalariada, la clase media patrimonial y la clase obrera, de acuerdo con la distribución cruzada de los recursos de capital, organización, conocimiento y trabajo. Con ella se ha podido demostrar que en las posiciones de clase se apoyan distintas pautas de movilidad, de relación personal y de actitud política en países tan dispares como Estados Unidos, Suecia y Japón, así como que en todas ellas se reproduce una parecida distribución sexista del trabajo doméstico la escuela reproduce las clases sociales en la medida en que distribuye las credenciales educativas según el sesgo de las posiciones sociales de los padres y madres. Por supuesto, esta hipótesis no conlleva en sí misma que la acción social de las personas esté determinada por la estructura de clases al margen de su acción voluntaria. Bien al contrario, la posición influye sobre la conciencia de las personas de maneras distintas según la historia de cada país está «influencia» indica por un lado una asociación estadística, como las que han inspirado las investigaciones sobre las clases sociales y la escuela, y por otro los procesos de formación de intereses. La elección de escuela y la participación en ella parecen ser una más de las dimensiones de la clase social. Datan de los años setenta las investigaciones que han intentado explicar cómo se colocan las clases sociales ante la escuela, es decir, cómo definen los padres y madres sus intereses según su posición laboral, sus recursos monetarios, sus estudios, su ubicación urbana, en suma, su clase social. Nótese que estos estudios no configuraron.

Tendencias marxistas y católicas



En la segunda mitad del siglo XIX. En este contexto, las tendencias en el estudio de la religión son paralelas a las que predominan en las distintas formas de pensamiento. Es decir, durante la segunda mitad del siglo XIX, en donde la tendencia filosófica predominante es el evolucionismo, el estudio de la religión en ese período específico también es evolucionista. El estudio científico de la religión ha pasado por varias etapas. Las primeras tendencias modernas intentaban establecer un perfil evolucionista de las religiones comparadas de acuerdo a su nivel de complejidad. Con el positivismo, el estudio de la religión se caracterizó como un esfuerzo por comprender el fenómeno religioso para superarlo y alcanzar estadios de secularización. Por otra parte, a partir del siglo XX surgió una nueva tendencia orientada a entender las funciones sociales y psico-sociales de la religión. En este sentido, se analizaba a la religión como un elemento central de la menta, la cultura y la sociedad. En líneas generales, se entendía a la religión como un fenómeno necesario frente a las inseguridades humanas. Hacia la segunda mitad del siglo XX, el estudio científico de la religión adquiría un nuevo matiz. Ya no se trataba de entender a la religión como un fenómeno de estadios atrasados, sino como una expresión cultural central que necesita ser aceptada y comprendida. Así como las transformaciones en la filosofía han implicado cambios en el estudio de la religión, las transformaciones en los procesos históricos tienen un gran impacto en el fenómeno religioso en sí. De tal manera, el estudio científico de la religión nunca deja de considerar el contexto dentro del cual se desarrolla un fenómeno religioso específico. Al respecto, los procesos históricos como la modernidad, la era de la información, la era de los descubrimientos, la Revolución Industrial y el surgimiento del capitalismo, entre otros, tienen un gran impacto sobre el fenómeno de la religión. Hacia finales del siglo XX, la globalización se ha venido a convertir en un proceso ejerce un gran impacto sobre todas las esferas de la vida social.



El cristianismo, el judaísmo y el budismo son, principalmente, religiones mundiales que han ampliado sus perspectivas a espacios étnico-geográficos más allá de sus lugares de orígenes. La expansión del cristianismo por Europa constituye un claro ejemplo religioso por medio del cual la inmediatez étnico-geográfica de su origen (grupos hebreos de Judea) fue trascendida, ampliando su perspectiva a espacios foráneos. El resto de la gran diversidad de religiones a lo largo del planeta han mantenido el anclaje. Previa a la modernidad y al proceso de globalización, no existía mayor dificultad con respecto a este anclaje religioso; debido al relativo aislamiento entre culturas, las zonas geo-religiosas estaban bien definidas, y las religiones ancladas no corrían ningún riesgo significativo de ser amenazadas por otras religiones. No obstante, de ciertas religiones, así como la era de la exploración y los descubrimientos a partir del siglo XVI, el imperialismo y colonialismo de los siglos XVIII y XIX, y finalmente el proceso de globalización a partir del siglo XX, han implicado una transformación en el anclaje de la mayoría de las religiones mundiales. Sólo aquellas religiones que han trascendido sus espacios y ampliado sus perspectivas se encuentran en una posición ventajosa para destruir y/o absorber aquellas religiones ancladas, debido a que el aislamiento que en eras pre-modernas protegía a las religiones ancladas, a partir de la interconexión cultural y la globalización está desapareciendo. A lo largo de la historia, se han presentado evidencias que respaldan este planteamiento. El cristianismo ha sido una tradición religiosa que desde sus inicios ha mantenido una dinámica migratoria, clara evidencia de su naturaleza desanclada. Este proceso ha permitido continuamente exportar su sistema de creencias durante varias épocas y a grandes extensiones geográficas. Durante el siglo XVI, el proceso en los inicios del cristianismo, logró exportar su sistema de creencias al continente americano, y fácilmente pudo destruir y absorber las religiones indígenas autóctonas que se encontraban ancladas. Si bien es cierto que en la conquista y colonia en América se registró un proceso de mestizaje que dio pie a nuevas expresiones religiosas sincréticas, también es necesario considerar que las religiones autóctonas perdieron definitivamente el dominio que podían ejercer sobre la región y dieron paso al dominio del cristianismo. La naturaleza anclada de estas religiones les impidió adquirir una visión trascendente de su inmediatez, de modo que no estaban preparadas para asumir la amenaza que representaba la introducción de un nuevo sistema religioso desanclado y en expansión. Hasta el proceso de globalización, las religiones ancladas aún no estaban realmente amenazadas, por lo tanto, no era evidente para estas religiones la necesidad de transformar sus perspectivas. Sin embargo, a partir del tercer milenio, la globalización constituirá un serio reto para su existencia, y, por ende, el proceso de religioso se desarrollará con mayor radicalidad, ya que éste constituye el único mecanismo de defensa frente a la amenaza de ser absorbidas por otras religiones a raíz del auge de la globalización. El proceso histórico por el cual las culturas dejan de ser aisladas se ha emprendido durante siglos, pero a partir del tercer milenio, la globalización.

Las propuestas teóricas: democracia, progreso y educación En este apartado vamos a sintetizar los rasgos más significativos de la propuesta pedagógica. Para ello, vamos a tomar como punto de partida una muy breve caracterización de su sistema filosófico, en el cual encontramos supuestos relativos a la epistemología, la metafísica, la antropología, la ética y axiología, y el pensamiento social y político13. Repasaremos sucesivamente estos supuestos, empezando por la teoría del conocimiento. Desde el punto de vista epistemológico, Dewey considera que los conceptos en los que se formulan las creencias son construcciones humanas meramente provisionales, pues tienen una función instrumental y están relacionados con la acción y la adaptación al medio. Dewey critica el enfoque clásico sobre el conocimiento y lo contrapone a su perspectiva experimental y científica. En efecto, frente a la versión contemplativa del conocimiento clásico, es decir, frente a la versión del espectador, tenemos ahora una ciencia moderna de clara vocación experimentalista.





El nombre de Pestalozzi se cita muy a menudo, pero pocos lo leen y se sigue conociendo muy mal tanto su obra como su pensamiento: se suele aludir a la imagen serena del “gran corazón materno” o del “padre de los pobres”, mientras que Pestalozzi fue un pensador y ante todo un apasionado hombre de acción. Padre de la pedagogía moderna, inspiró directamente a Fröbel y Herbart, y su nombre está vinculado con todos los movimientos de reforma de la educación del siglo XIX. Pero es cierto, que su obra escrita no es de fácil acceso. Abundante, inacabada, escrita en todos los estilos y registros, constituye un desafío permanente al espíritu cartesiano. Creo que para establecer la actualidad de Pestalozzi hoy día, deberemos esforzarnos por interpretar los momentos fundamentales de su existencia de hombre y pedagogo a la luz de las preocupaciones actuales. Encontraremos los sueños y las ilusiones que resaltaban en el momento del nacimiento del pensamiento educativo y que no dejaron de configurarlo hasta nuestros días. Pero hallaremos sobre todo a una persona que, después de que su sueño filantrópico se malograra en una primera experiencia, supo esforzarse para captar toda la dimensión histórica de la idea educativa, y arraigarla en una actitud pedagógica que se convirtió en la razón de ser de toda una existencia

 

 

 

 

 

 

 

 

·      *   https://www.redalyc.org/pdf/280/28080105.pdf

*https://campus.fundec.org.ar/admin/archivos/Trilla%20J-%20El%20Legado%20Pedagogico%20Del%20Siglo%20XX%20Para%20La%20Escuela%20Del%20Siglo%20XXI.pdf

·        *  http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/formacion-virtual/20100720062844/boron.pdf

http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/pestalozzis.PDF


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